La vuelta de las vacaciones ha sido contundente, un no parar.
El miércoles retomé las pruebas con Paramount para el segundo monólogo, y la verdad es que salí contento. Hay un par de cosas que quiero pulir, pero espero que no se me alargue mucho.
De miércoles a domingo no he parado. A destacar el Vayvén, porque siempre me tratan estupendamente, y porque están todos locos, y me lo paso genial con ellos.
El sábado en la Chocita del Loro fue genial. Además viví una experiencia curiosa: entre el público había como unos diez chavales y chavalas con síndrome de down, que se lo pasaron en grande (o eso parecía). Me parece perfecto que se tomen iniciativas como esta por parte de la gente que trabaja con estos chavales. Hay que acostumbrar a la gente a situaciones así, y que no tenga que ser una experiencia puntual para nadie.
Además, en el segundo pase vino mucha gente a la que hacía tiempo que no veía, o a la que hacía tiempo que quería ver entre el público, así que maté muchos pájaros de un tiro.
Y para colofón final, el espectáculo CINCO en el Massai Café de Villalba. Trabajar con mis amigos me hace sentir afortunado. Poder compartir días como los de ayer es algo de agradecer. No solo tuvimos un público increíble, sino que además tuvimos la suerte de que compartieran escenario con nosotros algunos compañeros que pasaban por allí, como Diego Arjona y el gran Micky McPhantom. Y por si eso fuera poco, conocí a la que probablemente es la monologuista más joven de España, Nanouk Rielo, que con lo pequeña que es, acumula mucho, mucho talento y desparpajo.
En fin, un fin de fiesta espectacular, y que espero que se repita. De momento, la siguiente está fijada el 4 de diciembre en la Galileo Galilei. Es viernes, y será a la 1:30 de la madrugada (la noche del viernes al sábado, vamos).
Estoy muy contento, la verdad. Mucho!
lunes 26 de octubre de 2009
lunes 19 de octubre de 2009
Bruselas
Me ha encantado Bruselas.
Iba con la idea de parar allí un par de días, y de paso estar ya cerquita del aeropuerto. No tenía una idea clara de qué cosas iba a ver, o si la ciudad me iba a gustar más o menos, y lo cierto es que es una ciudad increíble.
Allí hay una cultura de cómic muy arraigada, y caminar por sus calles es un contraste constante de arquitecturas. Lo mismo estás entre rascacielos de cristal, que en una plaza rodeado de arte gótico. Iglesias por todas partes, y de vez en cuando te cruzas con algún mural de algún dibujante importante, o alguna escultura basada en algún cómic.
Bruselas es una ensalada de razas y culturas. Hay tantos museos que necesitaría un mes o dos para poder visitarlos todos. Yo solo estuve en el del juguete, porque hay muchas cosas que ver sin necesidad de entrar en ninguno, simplemente paseando por las calles, que encima huelen a chocolate y praliné en muchos de sus rincones.
También la he apuntado en la lista de sitios a los que quiero volver. Os dejo alguna fotillo:

Sé lo que parece, pero poco comí, para todo lo que apetece comerte en Bruselas.

El atomiun, aumentado 150 billones de veces respecto al átomo al que representa.

Muñequitos en cajitas de cerillas, en el museo del juguete.
Iba con la idea de parar allí un par de días, y de paso estar ya cerquita del aeropuerto. No tenía una idea clara de qué cosas iba a ver, o si la ciudad me iba a gustar más o menos, y lo cierto es que es una ciudad increíble.
Allí hay una cultura de cómic muy arraigada, y caminar por sus calles es un contraste constante de arquitecturas. Lo mismo estás entre rascacielos de cristal, que en una plaza rodeado de arte gótico. Iglesias por todas partes, y de vez en cuando te cruzas con algún mural de algún dibujante importante, o alguna escultura basada en algún cómic.
Bruselas es una ensalada de razas y culturas. Hay tantos museos que necesitaría un mes o dos para poder visitarlos todos. Yo solo estuve en el del juguete, porque hay muchas cosas que ver sin necesidad de entrar en ninguno, simplemente paseando por las calles, que encima huelen a chocolate y praliné en muchos de sus rincones.
También la he apuntado en la lista de sitios a los que quiero volver. Os dejo alguna fotillo:
Sé lo que parece, pero poco comí, para todo lo que apetece comerte en Bruselas.
El atomiun, aumentado 150 billones de veces respecto al átomo al que representa.
Muñequitos en cajitas de cerillas, en el museo del juguete.
jueves 15 de octubre de 2009
Amsterdam
Por fin pisé Amsterdam
Es el típico sitio al que llevas mucho tiempo queriendo ir, y que cuando por fin vas, no es como imaginabas. Al menos no como yo imaginaba. Amsterdam te vende que es un referente para el vicio: sexo y drogas por doquier. Pero lo cierto es que es un sexo light (al menos sus espectáculos lo son), y las drogas... pues bueno, como en muchos sitios, pero con facilidad para conseguirla.
De Amsterdam me ha impactado la casa de Ana Frank. Caminar por el refugio en el que ocho personas pasaron tres años metidos te sugestiona. Ver el tinglado que consiguieron montar allí, es impresionante.
Y por supuesto los cuadros de Van Gogh, sus bocetos, las cartas, y el comprender un poquito más (suponiendo que eso sea posible) el por qué hacía las cosas de una determinada manera.
Me he quedado con ganas de ver más cosas, aunque he visto unas cuantas. En general, creo que ha sido una visita entretenida. Me gustaría volver, aunque no tengo claro cuándo, porque entre los sitios a los que no he ido nunca, y los que están en la lista de "hay que repetir", tengo la sensación que no será pronto. Os dejo unas cuantas fotos:

En el Barrio Rojo.

Primera, y creo que última vez. Está asqueroso!! (Y tampoco me supuso una experiencia trascendental). Más bien, mal sabor de boca y mareo.

Bizcochito de chocolate. Sigo esperando el "subidón" que tenía que darme a los 40 minutos de comerlo... Eso sí, estaba riquísimo!!
Es el típico sitio al que llevas mucho tiempo queriendo ir, y que cuando por fin vas, no es como imaginabas. Al menos no como yo imaginaba. Amsterdam te vende que es un referente para el vicio: sexo y drogas por doquier. Pero lo cierto es que es un sexo light (al menos sus espectáculos lo son), y las drogas... pues bueno, como en muchos sitios, pero con facilidad para conseguirla.
De Amsterdam me ha impactado la casa de Ana Frank. Caminar por el refugio en el que ocho personas pasaron tres años metidos te sugestiona. Ver el tinglado que consiguieron montar allí, es impresionante.
Y por supuesto los cuadros de Van Gogh, sus bocetos, las cartas, y el comprender un poquito más (suponiendo que eso sea posible) el por qué hacía las cosas de una determinada manera.
Me he quedado con ganas de ver más cosas, aunque he visto unas cuantas. En general, creo que ha sido una visita entretenida. Me gustaría volver, aunque no tengo claro cuándo, porque entre los sitios a los que no he ido nunca, y los que están en la lista de "hay que repetir", tengo la sensación que no será pronto. Os dejo unas cuantas fotos:
En el Barrio Rojo.
Primera, y creo que última vez. Está asqueroso!! (Y tampoco me supuso una experiencia trascendental). Más bien, mal sabor de boca y mareo.
Bizcochito de chocolate. Sigo esperando el "subidón" que tenía que darme a los 40 minutos de comerlo... Eso sí, estaba riquísimo!!
Rotterdam
Si tuviera que elegir una palabra para describir Rotterdam, sería "arquitectura".
Me habían dicho que era una ciudad horrible, pero a mí no me lo pareció. Tampoco estuve mucho tiempo, solo un día y una noche, pero me pareció una ciudad imponente. Entre edificios chulos, puentes, canales... todo es impresionante, hasta los precios. Porque eso sí, se suben a la parra con los precios que es una flipada.
También se estila el rollito bicicletas, aunque no es tan "atrevido" como en Brujas. Debe ser porque aquí hay más coches y van más deprisa, y eso quieras que no, impone. También hay tranvías, y al final hay una especie de cacao circulatorio que te hace sentirte histérico cada vez que cruzas una calle que lleva vías metálicas, porque tienes que asegurarte de que no te va a atropellar un coche, un tranvía o que no te vas a comer una bicicleta.
Al final me he quedado con ganas de más, así que he metido Rotterdam en la lista de sitios que tengo que volver a ver.
Me habían dicho que era una ciudad horrible, pero a mí no me lo pareció. Tampoco estuve mucho tiempo, solo un día y una noche, pero me pareció una ciudad imponente. Entre edificios chulos, puentes, canales... todo es impresionante, hasta los precios. Porque eso sí, se suben a la parra con los precios que es una flipada.
También se estila el rollito bicicletas, aunque no es tan "atrevido" como en Brujas. Debe ser porque aquí hay más coches y van más deprisa, y eso quieras que no, impone. También hay tranvías, y al final hay una especie de cacao circulatorio que te hace sentirte histérico cada vez que cruzas una calle que lleva vías metálicas, porque tienes que asegurarte de que no te va a atropellar un coche, un tranvía o que no te vas a comer una bicicleta.
Al final me he quedado con ganas de más, así que he metido Rotterdam en la lista de sitios que tengo que volver a ver.
miércoles 7 de octubre de 2009
Brujas
LLevo un par de días de vacaciones, y la primera parada ha sido Brujas.
Para llegar hasta aquí, he tenido que dar unas cuantas vueltas, entre el taxi hasta el aeropuerto, el avioncito de Ryanair hasta Charleroi, y su política de "siéntate donde puedas", el bus hasta Bruselas y el tren hasta Brujas, y por fin un último bus hasta el hotel.
Brujas es un auténtico coñazo. Es todo tan jodidamente bonito, que no hay un rincón que no quieras fotografiar. Estampas increibles, canales, arquitectura, torres y tejados... una ciudad que en sí misma es como un museo.
La pena es que nos ha llovido mucho, y la mitad del tiempo estabas bajo el paráguas, pero aun así, ha merecido la pena pasear por sus calles, parques, recovecos y puentes. Los museos no los hemos pisado mucho, salvo uno, porque se suben una mijita a la parra con los precios. Y lo que sí hemos hecho ha sido probar distintas cervezas. Hay muchas chocolaterías, pero de momento no hemos comprado nada de chocolate, porque nos quedan todavía dos días en Bruselas, a la vuelta de Amsterdam.
Otra cosa que sorprende de Brujas son las putas bicicletas. Uno imagina que una ciudad donde la gente va en bici más que en coche, mola. Y es cierto que es mejor que una ciudad petada de coches, pero esta peña parecen los "bicivoladores". O te andas con ojo, o puedes comerte un ciclista en menos que canta un gallo.
Me ha encantado el sitio. Creo que han faltado algunas cosas por hacer, como navegar por los canales, pero la lluvia lo ha hecho imposible. No obstante, creo que hemos visto buena parte de las cosas que hay que ver aquí.
Mañana saldremos para Rotterdam, y será el comienzo de cuatro días holandeses, antes de regresar a Bélgica. Esto ha sido solo el comienzo, pero son las once de la noche y voy a dormir como un bebé.
Para llegar hasta aquí, he tenido que dar unas cuantas vueltas, entre el taxi hasta el aeropuerto, el avioncito de Ryanair hasta Charleroi, y su política de "siéntate donde puedas", el bus hasta Bruselas y el tren hasta Brujas, y por fin un último bus hasta el hotel.
Brujas es un auténtico coñazo. Es todo tan jodidamente bonito, que no hay un rincón que no quieras fotografiar. Estampas increibles, canales, arquitectura, torres y tejados... una ciudad que en sí misma es como un museo.
La pena es que nos ha llovido mucho, y la mitad del tiempo estabas bajo el paráguas, pero aun así, ha merecido la pena pasear por sus calles, parques, recovecos y puentes. Los museos no los hemos pisado mucho, salvo uno, porque se suben una mijita a la parra con los precios. Y lo que sí hemos hecho ha sido probar distintas cervezas. Hay muchas chocolaterías, pero de momento no hemos comprado nada de chocolate, porque nos quedan todavía dos días en Bruselas, a la vuelta de Amsterdam.
Otra cosa que sorprende de Brujas son las putas bicicletas. Uno imagina que una ciudad donde la gente va en bici más que en coche, mola. Y es cierto que es mejor que una ciudad petada de coches, pero esta peña parecen los "bicivoladores". O te andas con ojo, o puedes comerte un ciclista en menos que canta un gallo.
Me ha encantado el sitio. Creo que han faltado algunas cosas por hacer, como navegar por los canales, pero la lluvia lo ha hecho imposible. No obstante, creo que hemos visto buena parte de las cosas que hay que ver aquí.
Mañana saldremos para Rotterdam, y será el comienzo de cuatro días holandeses, antes de regresar a Bélgica. Esto ha sido solo el comienzo, pero son las once de la noche y voy a dormir como un bebé.
lunes 28 de septiembre de 2009
Surrealismo
Este fin de semana ha sido para mear y no echar gota.
El jueves pude comprobar cómo a veces las cosas evolucionan para mejor. Ya había estado en León, actuando en una bolera. En su momento, el sitio me pareció chulo, pero a pesar de que el público estuvo bien, había gente jugando a los bolos durante la actuación, e incluso niños correteando por la sala.
En esta ocasión la cosa fue bien distinta: buen sonido, buena iluminación, público más abundante y nada de bolos ni de niños durante el monólogo. Chapó por Eduardo, que se está currando un local que puede convertirse en un referente de la comedia en León.
El viernes me levanté a las 7 de la mañana, y eso que me había acostado a las tres y pico en León (estuve de cháchara con gente del público, y luego con Eduardo, que además me invitó a una empanada espectacular que había hecho la mujer de uno de los camareros). Cogí el camino y me fui a Boecillo, porque además tenía una reunión para unas movidas del curro. A las tres y pico, caminito para Madrid, a hacer escala antes de salir para Los Alcázares, en Murcia.
En Madrid tuve que esperar a las 17:30, porque tenía que intervenir en un programa de Radio Libertad, junto a mis amigos y compañeros Hovik y Salvi Pérez. Estuvimos haciendo coñas hasta las 18:00, y a las 18:30 estaba otra vez en el coche, camino de Murcia.
Esteban es un tío peculiar. Ya tenía referencias suyas por otros cómicos, así que iba predispuesto a una noche entre amigos. Pero con lo que yo no contaba era con lo que me iba a econtrar allí.
En Cartagena andaban de fiestas, y eso mermó un poco la afluencia de público, aunque luego la cosa mejoró un poco, y más o menos se percibía algo de calor humano. Lo malo fue que se me plantó allí un grupo de como 15 guiris que no paraban de cotorrear.
Me bajé del escenario, y traté de explicarles que si hablaban me resultaba muy complicado seguir con el monólogo. No me hicieron ni puñetero caso, así que volví a bajar una segunda vez, y les expliqué de nuevo que estaban resultando molestos, esta vez con algo más de contundencia. El resultado fue el mismo.
En ese momento, el escaso público español, comenzó a increpar a los guiris, que se reían de nosotros. Encima, había entre el público un pequeño grupo de gente que había venido expresamente a verme, y ver cómo los guiris me estaban amargando el tema, empezó a mosquearme. Así que hice acopio de una mezcla entre patriotismo y mala educación, me fui a por los guiris y les insulté en todos los idiomas que fui capaz (en inglés, vamos). Ellos me correspondieron, pero al ver que los españoles me apoyaban, pensé "Tengo que apoyar a mi público", así que me subí al escenario y a gritos les puse de vuelta y media (en español), mientras ellos me insultaban e iban desfilando para la calle. Misión cumplida. El monólogo pudo continuar.
A todo esto, de repente entraron en el local cinco guardias civiles, de los que van con boina, de los que acojonan, y se colocaron estratégicamente dentro del local. Estuvieron pidiendo papeles y cosas así, mientras yo tenía que decirle al público: ¿Qué pasa? ¿Nunca habéis visto un picoleto?
Total, que entre guiris y picoletos se hizo lo que se pudo. Al final, los guiris volvieron cuando acabó el monólogo, y hasta se hicieron alguna foto conmigo (se ve que no eran rencorosos). Conocí a gente estupenda, me trataron genial los del Boogie, salvo Merche, la camarera, que se empeñaba en camuflarme un chorro de ginebra cada vez que le pedía tónica.
Y el sábado tuve la suerte de volver a la Chocita de Carabanchel, a compartir escenario con Marta Nebot, en una noche que disfruté como un enano, a pesar del cansancio acumulado. Un público estupendo, muy buen rollo, y encima se colaron unos compañeros de Telefónica con los que eché un rato muy agradable. En definitiva, un fin de semana redondo y peculiar.
Ahora os dejo unos vídeos de youtube. En realidad solo es audio, y corresponde a lo que estuvimos haciendo el viernes en Radio Libertad. Definitivamente, Hovik está como una regadera.
Primera parte:
Segunda parte:
Tercera y última:
En fin, creo que hay poco más que añadir...
El jueves pude comprobar cómo a veces las cosas evolucionan para mejor. Ya había estado en León, actuando en una bolera. En su momento, el sitio me pareció chulo, pero a pesar de que el público estuvo bien, había gente jugando a los bolos durante la actuación, e incluso niños correteando por la sala.
En esta ocasión la cosa fue bien distinta: buen sonido, buena iluminación, público más abundante y nada de bolos ni de niños durante el monólogo. Chapó por Eduardo, que se está currando un local que puede convertirse en un referente de la comedia en León.
El viernes me levanté a las 7 de la mañana, y eso que me había acostado a las tres y pico en León (estuve de cháchara con gente del público, y luego con Eduardo, que además me invitó a una empanada espectacular que había hecho la mujer de uno de los camareros). Cogí el camino y me fui a Boecillo, porque además tenía una reunión para unas movidas del curro. A las tres y pico, caminito para Madrid, a hacer escala antes de salir para Los Alcázares, en Murcia.
En Madrid tuve que esperar a las 17:30, porque tenía que intervenir en un programa de Radio Libertad, junto a mis amigos y compañeros Hovik y Salvi Pérez. Estuvimos haciendo coñas hasta las 18:00, y a las 18:30 estaba otra vez en el coche, camino de Murcia.
Esteban es un tío peculiar. Ya tenía referencias suyas por otros cómicos, así que iba predispuesto a una noche entre amigos. Pero con lo que yo no contaba era con lo que me iba a econtrar allí.
En Cartagena andaban de fiestas, y eso mermó un poco la afluencia de público, aunque luego la cosa mejoró un poco, y más o menos se percibía algo de calor humano. Lo malo fue que se me plantó allí un grupo de como 15 guiris que no paraban de cotorrear.
Me bajé del escenario, y traté de explicarles que si hablaban me resultaba muy complicado seguir con el monólogo. No me hicieron ni puñetero caso, así que volví a bajar una segunda vez, y les expliqué de nuevo que estaban resultando molestos, esta vez con algo más de contundencia. El resultado fue el mismo.
En ese momento, el escaso público español, comenzó a increpar a los guiris, que se reían de nosotros. Encima, había entre el público un pequeño grupo de gente que había venido expresamente a verme, y ver cómo los guiris me estaban amargando el tema, empezó a mosquearme. Así que hice acopio de una mezcla entre patriotismo y mala educación, me fui a por los guiris y les insulté en todos los idiomas que fui capaz (en inglés, vamos). Ellos me correspondieron, pero al ver que los españoles me apoyaban, pensé "Tengo que apoyar a mi público", así que me subí al escenario y a gritos les puse de vuelta y media (en español), mientras ellos me insultaban e iban desfilando para la calle. Misión cumplida. El monólogo pudo continuar.
A todo esto, de repente entraron en el local cinco guardias civiles, de los que van con boina, de los que acojonan, y se colocaron estratégicamente dentro del local. Estuvieron pidiendo papeles y cosas así, mientras yo tenía que decirle al público: ¿Qué pasa? ¿Nunca habéis visto un picoleto?
Total, que entre guiris y picoletos se hizo lo que se pudo. Al final, los guiris volvieron cuando acabó el monólogo, y hasta se hicieron alguna foto conmigo (se ve que no eran rencorosos). Conocí a gente estupenda, me trataron genial los del Boogie, salvo Merche, la camarera, que se empeñaba en camuflarme un chorro de ginebra cada vez que le pedía tónica.
Y el sábado tuve la suerte de volver a la Chocita de Carabanchel, a compartir escenario con Marta Nebot, en una noche que disfruté como un enano, a pesar del cansancio acumulado. Un público estupendo, muy buen rollo, y encima se colaron unos compañeros de Telefónica con los que eché un rato muy agradable. En definitiva, un fin de semana redondo y peculiar.
Ahora os dejo unos vídeos de youtube. En realidad solo es audio, y corresponde a lo que estuvimos haciendo el viernes en Radio Libertad. Definitivamente, Hovik está como una regadera.
Primera parte:
Segunda parte:
Tercera y última:
En fin, creo que hay poco más que añadir...
miércoles 23 de septiembre de 2009
¡Era broma!
Como curro en casa, a veces mientras estoy en el ordenador, escucho la tele de fondo en el salón. Normalmente no le presto atención, pero hoy estaban hablando sobre una broma radiofónica a Kiko Rivera, en la que por lo visto le llamaban cerdo, gordo, come tartas y no sé qué más cosas.
El caso es que era una broma, y el locutor de radio parecía sorprendido por la reacción de Kiko ante los insultos, y se escudaba en que otros personajes públicos que también habían sido objeto de bromas, habían demostrado un mejor talante.
Yo a estas alturas, no me creo nada de lo que veo u oigo por los medios. Es perfectamente posible que todo esto sea un montaje con guión, en el que todos sus participantes conocen bien su papel. De hecho, creo que ya nadie ignora que en las tertulias todos llevan pinganillo en la oreja, y reciben instrucciones para machacar a fulanito o a menganito.
Pero pongámonos en el caso de que sea cierto. Que la broma fuera realmente una broma y que Kiko no supiera realmente que le estaban gastando una broma. ¿Cual es el punto en el que una broma pasa a ser puro insulto gratuito?
A menudo nos escudamos en bromas para hacer un poco lo que nos sale de los cojones. Luego con decir que era broma, parece que estamos absueltos automáticamente de toda falta. La broma es la cápsula perfecta para envolver cualquier mierda que quieras hacer.
El locutor del programa ha estado hablando por teléfono, explicando la bromita, y todavía justificaba los comentarios que había hecho durante la misma. Me ha sorprendido escuchar frases como "no vas a comparar a Beckam con el gordito de Paquirrín". O también "ese se tiene que comer cinco tartas al día".
Yo no conozco a Kiko Rivera, no le he visto en mi puta vida. Pero creo que nadie se merece que se le insulte de manera tan gratuita. Una cosa es ironizar sobre alguien, buscar un punto gracioso a una actitud, una forma de ser, un hecho, o incluso alguna característica de la persona en cuestión, y otra faltar por faltar, sin otro objetivo que ofender "para ver qué pasa".
Por algún motivo hay gente que cree que a ciertas personas se les puede decir casi cualquier cosa, y yo sinceramente no lo creo así. Es muy fácil reirse de la gente, es tremendamente sencillo hacer escarnio de casi cualquier persona. Si tienes un cuerpo perfecto como el de Darek, diremos que es gilipollas. Si te tiras a tías despampanantes como Kiko Rivera, atacamos al físico. Si eres una chica preciosa, diremos que es tonta, o que se come las pollas a pares.
Pero todos tenemos arrugas, michelines, defectos físicos, carencias culturales, intelectuales, inseguridades y mierdas a nuestro alrededor. Que una persona, a título personal, quiera ir por la vida insultando a la gente porque sí, me parece mal. Pero que sea un medio de comunicación, un profesional al que se le supone una preparación, y sobre todo una capacidad de hacer cosas con cierto nivel, me parece un error.
De todas maneras, yo ya me he hecho una opinión al respecto en cuanto he oído los argumentos empleados para defender su trabajo. Hay gente que cree que con decir "¡Era broma!", ya está todo solucionado, y peor todavía, justificado. Y hay gente que cree que por decir cosas que son verdad, aunque sean verdades subjetivas, pues está todo permitido.
El humor está para hacer reir, no para justificar cualquier forma de faltar al respeto.
El caso es que era una broma, y el locutor de radio parecía sorprendido por la reacción de Kiko ante los insultos, y se escudaba en que otros personajes públicos que también habían sido objeto de bromas, habían demostrado un mejor talante.
Yo a estas alturas, no me creo nada de lo que veo u oigo por los medios. Es perfectamente posible que todo esto sea un montaje con guión, en el que todos sus participantes conocen bien su papel. De hecho, creo que ya nadie ignora que en las tertulias todos llevan pinganillo en la oreja, y reciben instrucciones para machacar a fulanito o a menganito.
Pero pongámonos en el caso de que sea cierto. Que la broma fuera realmente una broma y que Kiko no supiera realmente que le estaban gastando una broma. ¿Cual es el punto en el que una broma pasa a ser puro insulto gratuito?
A menudo nos escudamos en bromas para hacer un poco lo que nos sale de los cojones. Luego con decir que era broma, parece que estamos absueltos automáticamente de toda falta. La broma es la cápsula perfecta para envolver cualquier mierda que quieras hacer.
El locutor del programa ha estado hablando por teléfono, explicando la bromita, y todavía justificaba los comentarios que había hecho durante la misma. Me ha sorprendido escuchar frases como "no vas a comparar a Beckam con el gordito de Paquirrín". O también "ese se tiene que comer cinco tartas al día".
Yo no conozco a Kiko Rivera, no le he visto en mi puta vida. Pero creo que nadie se merece que se le insulte de manera tan gratuita. Una cosa es ironizar sobre alguien, buscar un punto gracioso a una actitud, una forma de ser, un hecho, o incluso alguna característica de la persona en cuestión, y otra faltar por faltar, sin otro objetivo que ofender "para ver qué pasa".
Por algún motivo hay gente que cree que a ciertas personas se les puede decir casi cualquier cosa, y yo sinceramente no lo creo así. Es muy fácil reirse de la gente, es tremendamente sencillo hacer escarnio de casi cualquier persona. Si tienes un cuerpo perfecto como el de Darek, diremos que es gilipollas. Si te tiras a tías despampanantes como Kiko Rivera, atacamos al físico. Si eres una chica preciosa, diremos que es tonta, o que se come las pollas a pares.
Pero todos tenemos arrugas, michelines, defectos físicos, carencias culturales, intelectuales, inseguridades y mierdas a nuestro alrededor. Que una persona, a título personal, quiera ir por la vida insultando a la gente porque sí, me parece mal. Pero que sea un medio de comunicación, un profesional al que se le supone una preparación, y sobre todo una capacidad de hacer cosas con cierto nivel, me parece un error.
De todas maneras, yo ya me he hecho una opinión al respecto en cuanto he oído los argumentos empleados para defender su trabajo. Hay gente que cree que con decir "¡Era broma!", ya está todo solucionado, y peor todavía, justificado. Y hay gente que cree que por decir cosas que son verdad, aunque sean verdades subjetivas, pues está todo permitido.
El humor está para hacer reir, no para justificar cualquier forma de faltar al respeto.
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