miércoles, 16 de diciembre de 2009

Aquí seguimos

Parece que el frío se apodera irremediablemente de todo lo que me rodea. Afortunadamente, en casa tengo calefacción.

Esto podría parecer una obviedad, pero lo cierto es que no era así cuando llegué a Madrid el 8 de enero de 2001. Tuve que estar en un piso compartido en el que no había calefacción, y a mí el frío me anula.

Dentro de poco hará 9 años que estoy en Madrid, y si me da por mirar atrás, me doy cuenta de la cantidad de cosas que me han sucedido, y que me siguen sucediendo, y no puedo evitar pensar en el futuro. Han sido cuatro trabajos, cinco pisos, muchas personas...

Dentro de un rato he quedado con unos amigos a los que conozco prácticamente desde todo este tiempo, ya que les conocí cuando llevaba muy pocos meses en Madrid, y que tengo la enorme alegría de conservar. Es cierto que el contacto es muy espaciado en el tiempo, y no solo con ellos, también con mis amigos de toda la vida, a los que también tengo la enorme suerte de conservar.

Hace poco, hablando con Juan Dávila, cómico y amigo, le decía que nueve de cada diez cañas me las tomo con un desconocido. Es algo que me jode, porque precísamente si hay algo que tengo es una buena coleccion de personas con las que quedar, con las que charlar amistosamente y compartir recuerdos y risas. Pero por circunstancias, pasan semanas, a veces meses, o incluso años sin ver a muchos de mis amigos. Por eso cuando tengo la oportunidad de estar con ellos, es como un regalo.

El fin de semana lo he pasado en tierras gallegas, y por suerte he coincidido allí con Dani Rivera y con Hovik, que andaban de bolos también, y ellos son dos de las personas con las que más coincido últimamente, y sin embargo me alegró enormemente poder compartir estos días con ellos, porque han anulado la soledad que suele acompañar a este tipo de viajes. Y justo la semana anterior, estuve con Juan Solo y Hovik en Avilés, haciendo el cierre de temporada del Summun, en lo que fue un viaje breve, pero inolvidable. Me resultaría muy sencillo acostumbrarme a viajar siempre con amigos, pero este tipo de viajes son los que menos abundan. Lo habitual es la soledad.

Pero igual que cuando salí de Cádiz dejé atrás muchas cosas, ahora salgo de esta vida que he construido en Madrid, para convertirme en ciudadano de ninguna parte, en constante viajero que va de aquí para allá. Confío en que la gente a la que quiero siga estando ahí, a pesar de las distancias espacio-temporales. También hay un constante trasiego de gente que viene y va, gente que no se queda, que está de paso por mi vida, y que a ratos me regalan amistad efímera como si fueran colegas de toda la vida, y que hacen perféctamente el papel de amigo por unas horas.

Uno empieza a escribir chistes en un trozo de papel, y no se plantea que gracias a ellos su vida va a dar un giro de 180 grados. No importa, nunca me han asustado los cambios vitales, forman parte de mi vida desde que tengo uso de razón. Incluso desde antes de tenerlo. Son costes asumidos, pero no por ello dejan de afectar.

El 2010 se presenta como un salto al vacío, con muchos asuntos pendientes, muchas ilusiones y muchas ganas de hacer cosas. No son propósitos de año nuevo, son propósitos de vida nueva. Lo dije hace muchos años, no por mí, sino por una persona ficticia, pero ahora me lo aplico a mí mismo:

"Cerrado por reformas en mi vida, perdonen por la molestia".

Por cierto, vuelve a haber música en mi vida. Os dejo esta canción. El domingo la estuve cantando en la habitación del hotel, y la sentí más que nunca.

6 comentarios:

Ramón LSD dijo...

Espero que 2010 nos haga tomar no una, sino varias cervezas, Salomón.

Un abrazo

Toni dijo...

pos mucha mierda "fantasia".
pero tu sin chichi, que no te pega.

David dijo...

Mi primer y unico alumno, que listo me saliste coño!!!!

Zyo.

Anónimo dijo...

Hola, soy Vero. Jó!!!! Qué bonito... Me he sentido identificada con muchas de las cosas que dices... Y respecto a esos amigos de siempre a los que no se pueden ver todo lo que uno quisiera... Qué te voy a contar a tí. Tengo amigas en Cartagena que son como hermanas, con las que hablo por teléfono, y a las que veo una vez al año si voy para allá. Y me encantaría estar con ellas más a menudo, y darles abrazos, y compartir nuestras cosas de otra manera, con más cercanía, no desde tan lejos. Las echo muchísimo de menos... Pero la vida es así. Y el 2010 también se presenta para mí lleno de incertidumbres. Tengo la sensación de que éste año tendré que tomar decisiones y cambiar rumbos.... Sólo espero tener suerte y sobre todo, mucha fuerza. Besitos, y sigue escribiéndonos cosas como éstas.

Danny Boy-Rivera dijo...

Felices fiestas!!!

Y a ver cuando cantas esa canción en tus espectáculos!!! Es muy buena!!!

Sara dijo...

Espero que 2010 sea un gran año en el que ese salto al vacío se convierta en algo muy bueno!

Espero también poder verte más que en años anteriores!

Un besote!