Hoy es un día especial. Es el primero de los últimos que viviré con mi actual modo de vida.
Ayer tuve una reunión de trabajo, y en un momento dado quedé con un compañero en vernos hoy en su oficina, pero me dijo que no podía ser...
Compañero: Es que no estaré en la oficina.
Salomón: ¡Estás de baja!
Compañero: No. Es que ahora teletrabajo...
Me resulta complicado describir la envídia que invadió mi cuerpo en ese momento. Me imaginaba en casa, sentado en mi escritorio, en pijama y con mi taza de café. Tecleando documentos, sí, pero con la música ambiente sin auriculares, sin el ruido de teléfonos sonando, sin autobúses petados, sin metros...
En cuestión de minutos fui en busca de mi responsable, para comentarle lo que acababa de ocurrirme, y le hice la pregunta: ¿A tí que te parecería si yo...?
Afortunadamente para mí, es un tío coherente, y me dijo que le daba igual (él no lee este blog, así que no me llaméis pelota, cabrones!). Ahora solo faltaba que en mi empresa contemplaran esa opción.
En cuanto puse un pié en mi oficina, fui a verle, y le comenté lo que estaba pasando por mi mente, y resulta que ya había unos cuantos compañeros en esa situación!! Así que actualmente estoy en trámites de adoptarla yo también. Y en febrero empiezo a teletrabajar, yupiii!!
Sé que tiene sus inconvenientes, que reduces en parte tu vida social. Pero tendré que venir por la oficina algunos días de manera habitual, así que tampoco es una desconexión completa. La hora de ida y la hora de vuelta a la oficina, las gano para mí, y en casa me concentro mucho más.
Estoy tremendamente contento, y encima esto me permitirá tener un perrito, porque ya no estaría todo el día solo!
Estoy muy contento. Mucho!
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jueves, 17 de enero de 2008
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