Acabo de saber que existe un ser humano llamado Guillermo Habacuc Vargas.
Aquí el individuo, tuvo una idea brillante: buscó un perro callejero, lo amarró en una esquina de una galería de arte, escribió con pienso para perros las palabras "Eres lo que lees" (el perro no alcanzaba dicho pienso), y dejó al perro morir de inanición en una esquina.
Bien, hasta aquí perfecto. Empiezan a venirme preguntas a la cabeza como una metralleta. ¿Quién es el responsable de esa galería? ¿Por qué permitió semejante imbecilidad? ¿Por qué NADIE hizo nada en la exposición por ayudar al pobre animal?
El tipo dice que lo hizo para llamar la atención sobre el estado en el que viven miles de perros en las calles de Managua. Managua, una ciudad de por sí azotada por la pobreza, donde no sólo puedes ver perros famélicos. También hay personas famélicas. ¿También vas a amarrar a un niño nicaragüense junto a la frase "Soy gilipoyas" escrita con hamburguesas de McDonalds?
Tengo la sensación de que este imbécil lo único que pretende es crear la suficiente polémica como para que su nombre recorra internet como un rayo. Pues bien, voy a colaborar contigo: Guillermo Habacuc Vargas, eres IMBÉCIL. Tan imbécil como los que te han invitado a repetir tu "obra" en una nueva exposición. Si quieres ser un artista, aprende a hacer algo que merezca la pena ser considerado arte, pero deja en paz a los pobres perros que se crucen en tu camino. Ya hay demasiadas torturas a animales para que encima ahora se eleve semejante salvajada a la categoría de arte.
No termino de comprender esta actitud humana de aplaudir las estupideces. A ver si nos extinguimos de una puta vez y el resto del planeta puede respirar tranquilo.
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lunes, 17 de marzo de 2008
sábado, 8 de marzo de 2008
No lo entiendo
ETA ha vuelto a matar a una persona.
Supongo que Isaías Carrasco debió hacerles cosas horribles a los etarras, si no, no se explica que le hayan hecho eso.
Seguramente, Isaías descargó todo tipo de torturas y maltratos sobre estos pobrecillos, que hartos de sufrir se decidieron a darle muerte, para librarse de los muchos tormentos que recibían.
Afortunadamente, un grupo de patriotas se armó de valor (y de pistolas), y se plantó delante de la casa de semejante monstruo opresor. Con gran esfuerzo y sacrificio, arriesgaron sus vidas para librar a sus compatriotas del enemigo. No tuvieron más remedio que matarlo por la espalda, porque de otro modo quién sabe la suerte que hubieran podido correr nuestros queridos amigos, los soldados de la libertad.
Pero por fin ya todo pasó. Ahora Euskadi es libre, son independientes y ya no sufren la represión fascista. No son insultados y pisoteados, ni ellos ni sus costumbres, por los españoles invasores. Y claro, viendo los resultados conseguidos, ha debido merecerles la pena el riesgo y el esfuerzo.
Una pena que la gran mayoría de vascos no sepa apreciar la lucha y el sacrificio de estos héroes, y en vez de apoyarles, condenen sus acciones. No saben valorar los grandes favores que estos mártires de la libertad les están concediendo.
¿Todavía alguien se cree esta historia? ¿Todavía hay gente que piensa que hay ideas nacionalistas detrás de los tiros en la nuca? ¿Hay alguien que dude siquiera de que lo único que quiere ETA es sobrevivir? No hay ideas políticas, no hay lucha armada, no hay guerra, no hay nada. Salvo quizá muertos, familias jodidas para siempre, y un grupo de asesinos que vive a costa del miedo del pueblo al que dicen representar, y del dinero que les roban con amenazas, tal y como lo haría cualquier banda de forajidos.
Supongo que Isaías Carrasco debió hacerles cosas horribles a los etarras, si no, no se explica que le hayan hecho eso.
Seguramente, Isaías descargó todo tipo de torturas y maltratos sobre estos pobrecillos, que hartos de sufrir se decidieron a darle muerte, para librarse de los muchos tormentos que recibían.
Afortunadamente, un grupo de patriotas se armó de valor (y de pistolas), y se plantó delante de la casa de semejante monstruo opresor. Con gran esfuerzo y sacrificio, arriesgaron sus vidas para librar a sus compatriotas del enemigo. No tuvieron más remedio que matarlo por la espalda, porque de otro modo quién sabe la suerte que hubieran podido correr nuestros queridos amigos, los soldados de la libertad.
Pero por fin ya todo pasó. Ahora Euskadi es libre, son independientes y ya no sufren la represión fascista. No son insultados y pisoteados, ni ellos ni sus costumbres, por los españoles invasores. Y claro, viendo los resultados conseguidos, ha debido merecerles la pena el riesgo y el esfuerzo.
Una pena que la gran mayoría de vascos no sepa apreciar la lucha y el sacrificio de estos héroes, y en vez de apoyarles, condenen sus acciones. No saben valorar los grandes favores que estos mártires de la libertad les están concediendo.
¿Todavía alguien se cree esta historia? ¿Todavía hay gente que piensa que hay ideas nacionalistas detrás de los tiros en la nuca? ¿Hay alguien que dude siquiera de que lo único que quiere ETA es sobrevivir? No hay ideas políticas, no hay lucha armada, no hay guerra, no hay nada. Salvo quizá muertos, familias jodidas para siempre, y un grupo de asesinos que vive a costa del miedo del pueblo al que dicen representar, y del dinero que les roban con amenazas, tal y como lo haría cualquier banda de forajidos.
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