domingo, 23 de septiembre de 2007

La Noche en Blanco

Este sábado salí a cenar con la intención de ir de copas después. La idea era ir a un restaurante gallego y luego tomar algo por la zona. Nada demasiado descocado, pero por salir un poco de la rutina. Cosas de la vida, terminé cenando en el mismo sitio que años atrás fue el comienzo de una de mis aventuras más curiosas, que puede que un día cuente por aquí.

Resultó que este sábado por la noche se celebraba en Madrid lo que se ha dado en llamar "La Noche en Blanco", en la que se pueden realizar muchas actividades, desde visitar museos, hasta escuchar sesiones de música en plena calle. Madrid estaba hasta los topes de gente, pero afortunadamente el restaurante elegido se salvó de la masa hambrienta y no tuvimos que hacer cola.

Una de las recomendaciones que te dan para esa noche, es que no lleves coche y que uses transporte público. Es lo más razonable, porque además cortan varias calles del centro, y la cantidad de gente que hay cruzando por todas partes hace bastante incómodo desplazarse en coche. Hasta aquí todo genial.

Lo que ocurre es que cuando hay iniciativas de este tipo, las cosas se pueden hacer de muchas maneras, y creo que ayer hubo algo más que una noche en blanco. Creo que alguna planificación también se quedó en blanco, o como dice el gran Agustín Jiménez, "Aquí alguien se ha ido sin firmar".

Señores organizadores (que no sé quienes habéis sido). Si pretendéis llenar las calles de Madrid de gente, y que lo hagan en transporte público, pues digo yo que a alguien se le podría haber ocurrido aunmentar la oferta de dicho transporte de una manera proporcional al aumento de público. Lo que no vale, es que pongáis autobúses especiales para este día (que no entiendo por qué no eran gratuitos) con unos circuitos tan reducidos, y que no se aumente la frecuencia de los autobúses habituales, lo que hacía que estos fueran llenos hasta las trancas, con una imagen más propia de un país tercermundista que de una capital como Madrid.

Tampoco entiendo que no se mantenga el metro abierto durante toda esa noche. Ya sé que no se consiguió hacerlo en su momento para los fines de semana (lo cual es penoso) ¡Pero joder! ¿Para una sola noche tampoco?. Y para completar más la alegría de todos, la flota de taxis era absolutamente insuficiente.

El resultado era predecible: Gente deambulando por las calles en busca de un taxi libre que, cuando aparecía, se encontraba con decenas de brazos levantados (llegué incluso a ver una bronca por ver quién se adjudicaba uno de ellos). Autobúses que tardaban demasiado en pasar, haciendo que las paradas se llenaran de gente que no cabía, por lo que estos iban reventando. Yo mismo tuve que subir presionando a la gente que estaba dentro, y rezar por que la puerta no se abriera en marcha.

Desde que me planteé irme a casa a las 4:22am, hasta que conseguí subir a un bus (porque lo del taxi era ya de chiste) a las 05:30am, estuve acordándome de los organizadores de tan magnífica noche. Así que para mi próxima noche en blanco barajo dos opciones:

1) Preparar una magnífica batería de películas, unos buenos aperitivos y un lambrusco bien fresquito (léase "quedarme en mi casita").

2) Ir en contra de mis costumbres y salir con mi coche propio, justamente en la noche en la que te recomiendan que no lo hagas.

Lo que sí tengo claro que no voy a hacer es caminar como alma en pena por las calles de Madrid, mientras la mente creadora de tan magnífica situación circula a placer en algún vehículo oficial. Y créanme que por las cosas que escuché en el bendito autobús, no soy el único.