lunes, 4 de junio de 2007

Primavera...

Me he enamorado.

Ha sido sin querer, yo iba tranquilamente paseando entre la muchedumbre, cuando de repente apareció ella. Y al ritmo de ¡Te quiero, puta! de los Rammstein, su enorme sonrisa hizo el resto. Bueno, su enorme sonrisa y algo de pircardía. Sandra G es la caña de España.


Sandra G Animando a la gente

El Exposex de Madrid tiene algunos inconvenientes bajo mi punto de vista, sobretodo debidos al poco espacio. Además, la oferta es bastante reducida, y de no ser por los constantes espectáculos que te van llevando de un escenario a otro, en una hora estaría despachado.

Así que lo que hicimos fue alternar, dentro de lo posible, los vistazos a los stands con los espectáculos de los escenarios. Algunos fueron realmente llamativos, y otros algo más clásicos. Pero una cosa está clara: cuando llevas dos horas viendo chicas desnudas e introduciendose todo tipo de artilugios por el chuspe, empiezas a perderle un poco el respeto al tema. Y de repente te das cuenta que tienes delante a una tía estupenda en una pose de lo más salvaje, y mientras tanto tú estás más pendiente de si te ha sonado el móvil, si la cámara tiene pilas, o de si cambias un billete al pagar o le das el dinero exacto... y es que a todo se acostumbra uno.

Aún así, el recuerdo que me llevo es grato, y unas cuantas camisetas, juguetes varios, revistas, CDs... y claro, alguna que otra foto con las actrices.

Uno siempre piensa que ser actor porno debe ser una gozada, pero si un solo día rodeado de pornografía me ha llegado a "insensibilizar" en parte, me pregunto qué efecto tendrá sobre los actores tanto sexo. Y creo que llega un momento que se convierte en algo tan cotidiano, que la mayor parte del morbo desaparece.

Pero claro, seguramente siga siendo más morboso que estar sentado delante de mi pantalla, planificando algún proyecto, enviando algún mail, o cerrando alguna propuesta... así que tampoco vamos a tirar del todo por tierra este mito ¿no?

Ha sido una forma cálida de comenzar el mes de junio, y creo que si puede ser, intentaré ir al de Barcelona.

Ahora, más documentación gráfica:


Con Sophie Evans... la de veces que la he visto en TV :oP


Con Anneke Durán. Esta chica está licenciada en sociología. Un claro ejemplo de que no hay que dedicarse siempre a lo que se ha estudiado (^_^)


Virgine, Una chica discreta...


Con Tarra White (Os juro que fue ella la que me puso la mano ahí)

¡Y se acabó! Que este es un blog decente...

3 comentarios:

The root of all evil's dijo...

vale, vamos que hiciste un esfuerzo tremendo en no poner la mano ahi pero claro, la chica insistio tanto je je je.. aaaro y yo me lo creo.

ya te vale neng que te vigilo, las manitas quietas anda que no te agarras bien a la rubia ni na je je..

a ver si vas al de barcelona recarga la bateria y llevate 3 memorias de 4 gigas por lo menos para la camara ...

por cierto a ver si vas a salir en yonkis.com :D ja ja...

Salomón dijo...

A ver...

Yo ya he dicho que fue ella la que me cogió la mano y la puso ahí. Además, se ve perfectamente que me tiene la mano cogida (casi puede verse cómo me aplasta el brazo para evitar que yo retire la mano :oP)

Es más, yo no recuerdo haber puesto la mano ahí... ¡es un efecto óptico!

Anónimo dijo...

Yo si me lo creo, porque el amigo Salomón estaba bien acompañado y lo que probablemente le daba corte es que le viese su acompañante, no el poner la mano donde la tenía.

Por cierto, estoy en total sintonía con los comentarios vertidos aquí. Para mi, al salir del recinto, yo me estaba comiendo el tarro sobre la excusa que debía darle a mi acompañante femenina si la noche no acababa como era de esperar. ¿Qué decirle? ¿Que ella no había estado a la altura de lo que habíamos estado viendo? ¿Que tantas horas de pornografía había bajado mi líbido? ... y así un montón de dudas y preguntas variadas a las cuales me imaginaba las respuestas: Que si eres un insensible, que si ya no te gusto, que para que sirves, que si te vayas con ellas, ....
Y todo ello motivado por la saturación de sexo en vivo y en directo.

Menos mal que la mente calenturienta del especímen humano varón es inagotable y todas mis especulaciones sobre el tema se esfumaron. Pero es cierto que se pierde el morbo.