domingo, 13 de mayo de 2007

Monólogos de la Vagina

Esta tarde he vuelto a ir al teatro, a ver los Monólogos de la Vagina.

La gente se reía, y es lógico porque es un tema que quieras que no la gente asocia a la risita fácil. Pero nada que ver con lo que yo esperaba encontrarme. Últmimamente tengo demasiado sólida la relación monólogo-humor, y he caido en la trampa. Para mí, no ha surtido efecto la parte humorística (que la tiene), pero porque la palabra "vagina" no me parece cómica en sí misma.

Lo que sí soy es vulnerable a la crítica que he visto hoy, que me ha parecido una de las más crudas sobre el maltrato sexual a la mujer. Sin imágenes de mujeres sufriendo, sin sangre explícita o moratones, sin símbolos. Solo han hecho falta tres mujeres diciendo datos, y he salido del teatro con una sensación agridulce, entre las risas del principio y el asco que me produce cualquier cosa asociada con los pederastas.

Luego hemos ido a comer algo, y en el restaurante había una foto de Madeleine McCann, la niña secuestrada hace varios días en Portugal. Yo no creo en Dios, así que no voy a rezar por ella. Pero en momentos como este desearía que existiera algún tipo de dios, no tanto por rezarle y pedirle que ayude a esta niña (y otras muchas), como para maldecirle por consentir que existan hijos de puta como los que al parecer se han llevado a Madeleine. Cada vez que veo la foto, pienso en qué podrán haberle hecho, y la impotencia me produce dolor de estómago y rabia. Si de mí dependiera los metería en una licuadora y haría comida para peces, y esto es literal. La pista pederasta es sólo una de las que se barajan, y quiero pensar que se equivocan, que en realidad ha sido alguien desequilibrado que cree que es su hija, o incluso alguien que se la vende a un acaudalado matrimonio sin hijos. Pero en definitiva, alguien que no le haga daño, o al menos no más del que ya le han hecho llevándosela.

A veces me asomo a la frontera de la burbuja en la que vivo, y siento repugnancia por mi raza, la humana. Afortunadamente, hay gente que es más fuerte que yo, y dedican su vida entera a luchar contra lo que somos.