domingo, 25 de mayo de 2008

Hogar dulce hogar

O como diría un friki: en ninguna parte como en 127.0.0.1

Desde que el jueves por la noche volví a casa después de actuar en Tres Cantos, sólo he salido un rato el viernes (para acompañar a mi cuñado a comprar una tele). Así que llevo bastante tiempo aquí metido. Y no tengo muchas perspectivas de mejora en ese sentido, porque se avecinan tiempos de mucho curro, y yo curro en casa.

A corto plazo se me viene encima una movida un poco jodida (tecnológicamente hablando), justo en un momento en que necesito tiempo para mis historias. Supongo que esto va a ser así mucho tiempo, pero es el precio de querer estar en todo.

Al principio, cuando tenía una actuación al mes, era diferente. Pero en las últimas semanas he tenido la oportunidad de subirme a un escenario cinco o seis veces en un plazo de 11 días. Y lo malo de esto, es que le coges el gusto al ritmillo, y de repente parece que viene un parón (si nada lo remedia). Sea como sea, mañana a primera hora tengo que dejar mi coche en el taller, y luego volver a casa porque tengo un marrón importante que solucionar, y que me da en la nariz que me va a absorber mucho. Menos mal que a partir del 15 de Junio empieza la jornada intensiva, y al menos las tardes las tengo libres (en principio).

Encima, tengo pendiente mi proyecto de fin de carrera. En realidad lo tengo pendiente desde hace mucho, pero es ahora cuando quería terminarlo de una bendita vez, y de nuevo parece que me relajo. Esto me cabrea...

Creo que ha llegado la hora de moverme, porque hasta ahora he sido más bien pasivo, y me he dedicado a verlas venir. Empiezo a sentir la necesidad de avanzar, y cada vez tengo más claro que solo hay una forma de hacerlo.