sábado, 10 de mayo de 2008

Y yo mirándome el ombligo

Últimamente no termino de concentrarme en lo que se supone que debería concentrarme. Tengo muchas cosas pendientes, y aunque las perspectivas son buenas, mi costumbre de meter en mi mochila los libros de los demás empieza a sobrecargarme la espalda.

De hecho ya estoy un poco cansado de muchas cosas. Empiezo a sentirme gilipollas, y me doy cuenta de que el problema soy yo. La solución está delante de mis narices desde hace mucho: tengo que aprender de aquellos a los que juzgo, porque su actitud debería ser la mía en algunas ocasiones. Esto podría parecer un poco críptico, pero si lo leen las personas adecuadas, a lo mejor lo entienden. Pero por aclarar algo las cosas, solo diré que llevo demasiado tiempo haciendo de Cristo. Demasiado tiempo para un ateo. Y no hablo de mi look. Resumiendo: soy imbécil.

Pues en estas estaba, cuando me ha dado por jugar a las comparativas, y he puesto mi mierda encima de la mesa. Es cierto que tengo cosas en mi vida que me están tocando un poco los cojones, pero también tengo muchas otras que no estoy disfrutando, porque estoy más concentrado en lo de siempre, pastorear. Y es un error.

Pero es que mientras escribo estas chorradas, hay más de 20.000 muertos en Birmania, y muchos más desaparecidos. Gente que las está pasando muy putas, mientras yo estoy aquí sentado, con mi portátil, mi escritorio, mi cafelito y mis "penas". Sé que a cada uno le escuecen sus propias heridas, pero a menudo hay que ser un pelín objetivos. Tengo mucha suerte, mucha. Tengo opciones, y tengo ganas de hacer cosas. Y las voy a hacer. Hay días que siento cierta vergüenza de mis propios quejidos. Supongo que es normal, y seguramente volveré a caer en lo mismo, uno no puede negar su propia naturaleza. Eso sí, intentaré controlarme todo lo que pueda.

2 comentarios:

Juan Solo dijo...

Te veo lleno de optimismo. Relativiza, es la clave.
Y no olvides que para que haya personas que se aprovechan de los demás tiene que haber personas que permiten que se aprovechen de ellos.
No es una de las palabras más sencillas y más difíciles de decir.

Juan Solo

Toni dijo...

seas bienvenido a esta, tu casa.

no, ¿sencillo?, va ser que no, je.
digamos...........que es lo que tiene que ser.
pero sencillo...........cuestion de mentalizarse, supongo.
aunque bueno, nunca es no, siempre es cuando mi vida me lo permita, de mommento solo tengo una lavadora y esta lavando mi ropa.
ciao