Recuerdo un tiempo en el que confiaba en la gente. Tenías que hacerlo por cojones, porque a menudo tu vida quedaba en sus manos. Muchas veces no nos damos cuenta de que hacemos estas cosas, pero las hacemos.
Cuando te dedicas al rescate de personas, pasas momentos de riesgo. La gente no se ahoga los días con un tiempo cojonudo, o al menos no es lo habitual. Lo normal es que los problemas lleguen cuando la situación es jodida, olas grandes, fuertes vientos, corrientes... Y ahí la cosa se complica. Saltar al mar en condiciones de peligro siempre conlleva un riesgo, y en muchas ocasiones cuando saltas por la borda, tu vida y la de la víctima quedan en manos de los que tienen que recogerte. Esto crea vínculos entre las personas que se dedican a salvar vidas, porque saben que hoy dependes de tu compañero, y mañana tu compañero va a depender de ti. Uno de estos compañeros, que además es mi amigo, ha seguido dedicando su vida a salvar las de los demás, y ahora es bombero.
Yo he visto un vídeo en el que un bombero voluntario perdía la vida al caer de un sexto piso (a los gaditanos les sonará la historia porque una comparsa le cantó un pasodoble). Era voluntario. Ni siquiera era profesional. Pero es que para conseguir la plaza tienes que estar unos cuantos años como voluntario, eso da puntos para las oposiciones. Mi amigo estuvo siete años currando por la cara para finalmente aprobar la oposición, tras mucho sacrificio, del que fui testigo directo.
Hoy me ha llamado, y me ha contado que está en huelga de hambre, para protestar porque se sienten estafados por los sindicatos y los políticos, que han aprobado un convenio con el que no están de acuerdo. Piden mejores condiciones, mejoras sociales. No piden dinero porque saben que en crisis es absurdo. Piden que se repitan las votaciones del convenio porque las consideran amañadas.
El caso es que podrían hacer una huelga normal, de esas en las que sencillamente uno deja de trabajar y listo, pero ellos se han decantado por seguir trabajando y hacer huelga de hambre. Mi amigo está en este mismo instante cumpliendo con su turno de guardia, y lleva cuatro días sin comer, solo a base de agua y algún zumo.
Lo triste de esto es que, si esta noche se incendia la casa de la persona que presuntamente amañó los votos, o la del político que no les hizo ni caso cuando fueron a pedirle ayuda y explicarles su situación, mi amigo volverá a arriesgar el pescuezo para salvar una vida. Porque ellos salvan vidas, pero no miran la de quién. Porque son bomberos, y saben de fuego, de salvar vidas, de sacar a gente de entre los amasijos de hierro en los accidentes, y de jugarse el pellejo por cualquiera que pida socorro. No saben de politiqueos, y por eso cualquier charlatán encorbatado, con despachito en un edificio público es capaz de sonreirles, contarles cualquier milonga y hacerles ver que van a echarles un cable, y cuando salen por la puerta, asunto olvidado. No mueven un dedo, y todo lo que buscan es conseguir que no armen mucho ruido, que eso siempre es molesto.
Personalmente, confío más en los bomberos que en los politiquillos. Por desgracia, los politiquillos siguen teniendo buena parte del control de nuestras vidas. Lástima que el fuego no sea selectivo con sus víctimas.
lunes, 12 de abril de 2010
miércoles, 24 de marzo de 2010
Piano
Estoy aprendiendo a tocar el piano.
De momento lo hago solo, en casita y viendo vídeos de youtube, lo cual supongo no es la mejor manera, pero de momento es lo que me puedo permitir, ya que no puedo comprometerme a cumplir un horario de clases ni ensayos. Puede que en un futuro me busque algún profesor particular o algo, pero de momento voy a mi ritmo.
Es algo que he querido hacer desde que tengo uso de razón, pero por circunstancias nunca pude ir a un conservatorio, y cuando decidí hacerlo por mi cuenta, no me daban plaza. Cosas de la vida. Pero al igual que con la comedia, creo que nunca es tarde para empezar, así que en esas estoy. A ratos es frustrante, pero como ya tengo la experiencia de la guitarra, continúo tocando y tocando, porque sé que algo saldrá, tarde o temprano.
Además, tengo la firme intención de volver a componer canciones, así que el piano me puede ampliar el registro a la hora de probar cosas. Y si no, pues al menos disfruto en el intento. Y el siguiente intento es "God", de John Lennon. Esta canción, además, transmite un mensaje que comparto: Sólo creo en mí.
Por si a estas alturas alguien no lo sabe, yo soy ateo. No de esos ateos que dan la brasa a los que sí creen, yo respeto que cada uno crea en lo que quiera creer. Por supuesto hay cosas que critico de las religiones, pero también pienso que generalizar es la mejor forma de equivocarse, y que muchas grandes acciones son llevadas a cabo por colectivos religiosos.
Ojalá no hiciera falta creer en un dios para hacer cosas buenas, pero sea como sea, son bienvenidas. Yo por mi parte procuraré hacer lo posible para predicar con el ejemplo. Por cierto, cosas del lenguaje: ojalá significa "quiera Dios".
Creo que una buena música, acompañada de un buen mensaje, es un arma muy poderosa.
De momento lo hago solo, en casita y viendo vídeos de youtube, lo cual supongo no es la mejor manera, pero de momento es lo que me puedo permitir, ya que no puedo comprometerme a cumplir un horario de clases ni ensayos. Puede que en un futuro me busque algún profesor particular o algo, pero de momento voy a mi ritmo.
Es algo que he querido hacer desde que tengo uso de razón, pero por circunstancias nunca pude ir a un conservatorio, y cuando decidí hacerlo por mi cuenta, no me daban plaza. Cosas de la vida. Pero al igual que con la comedia, creo que nunca es tarde para empezar, así que en esas estoy. A ratos es frustrante, pero como ya tengo la experiencia de la guitarra, continúo tocando y tocando, porque sé que algo saldrá, tarde o temprano.
Además, tengo la firme intención de volver a componer canciones, así que el piano me puede ampliar el registro a la hora de probar cosas. Y si no, pues al menos disfruto en el intento. Y el siguiente intento es "God", de John Lennon. Esta canción, además, transmite un mensaje que comparto: Sólo creo en mí.
Por si a estas alturas alguien no lo sabe, yo soy ateo. No de esos ateos que dan la brasa a los que sí creen, yo respeto que cada uno crea en lo que quiera creer. Por supuesto hay cosas que critico de las religiones, pero también pienso que generalizar es la mejor forma de equivocarse, y que muchas grandes acciones son llevadas a cabo por colectivos religiosos.
Ojalá no hiciera falta creer en un dios para hacer cosas buenas, pero sea como sea, son bienvenidas. Yo por mi parte procuraré hacer lo posible para predicar con el ejemplo. Por cierto, cosas del lenguaje: ojalá significa "quiera Dios".
Creo que una buena música, acompañada de un buen mensaje, es un arma muy poderosa.
domingo, 14 de marzo de 2010
Catarro
Llevo todo el día en la cama, menos el rato que he estado en el sofá.
Me jode estar enfermo, porque me limita, sobretodo en esta vida nómada que llevo ahora. Empezó el jueves, después de cruzarme España, porque amanecí en Valencia, y tenía que actuar a las 23h en el Privée Arena, de Vigo.
Ya en Valencia la brisa marina hizo de las suyas al salir del restaurante a pie de playa, donde estuve dando buena cuenta de una paella y algunas cositas más con unos buenos amigos. Esa noche teníamos el aniversario del Farigola i Menta, en Torrent. Se puede decir que fue una noche bastante completita: música, magia, monólogos, cuentos, chistes... y muchas risas. Un día de esos en los que sientes que la comedia no es un trabajo.
El jueves se podría resumir como carretera y más carretera. Y ya en Vigo, el tiempo justo de dejar las cosas en el hotel, un par de llamadas telefónicas, una ducha y a la actuación. Ya estaba tocado. Agua del tiempo, caramelos de menta y al ataque. Decir que es la primera vez que me llaman homófobo durante la actuación. Un tal Gorka me llamó impresentable en su Twitter (además de homófobo y misógino), y una vez en el teatro de La Chocita del Loro en Gran Vía, hijo de puta. Pero nunca a la cara.
Esta fue la primera vez que tuve opción a réplica, y casi lo agradecí. Pero sobretodo porque el público me entendió y me apoyó, y el elemento en cuestión abandonó la sala. Hay que decir que había mucha gente gay allí esa noche, incluso había travestidos, que vinieron a saludarme y hacerse fotos conmigo. Lo que quiero decir es que ningún gay (al menos que yo sepa) se sintió atacado por mí esa noche, y es genial, porque jamás he atacado a ningún gay. El que piense que soy homófobo porque hago bromas sobre gays, lo siento mucho, pero es gilipollas. Y los que defienden a gente que no necesita defensa, puesto que no hay ataque, también es gilipollas. Y me jode insultar, pero estoy un poco hasta los cojones de tanta escasez neuronal.
Del mismo modo, se repite de un modo continuo el adjetivo "machista" cuando hago monólogos. Si hago bromas sobre chicas, alguna se mosquea. Si me meto con las tetas de silicona, soy un machista. Si digo que mi novia aparca mal, soy un machista. Etiquetas gratuitas que te ponen en base a un guión cómico. Sinceramente, denota pocas luces. Otra cosa es que te digan "tu monólogo es machista porque te metes siempre con las tías". Pues vale, lo acepto. No lo comparto, pero lo acepto.
Pero hay que saber distinguir entre guión y opinión. No imagino a ninguna de esas personas que tanto se ofenden por mis chistes, llamando a la policía cuando en una obra de teatro sale un actor haciendo de asesino. ¿Por qué con el monólogo les cuesta entender la diferencia?
Entonces un día ocurre, que terminas una actuación, se te acerca una chica ofendidísima y te dice que eres un machista, que si bla, bla, bla... y piensas en quitar ciertas bromas de tu guión, y facilitarte la vida. Incluso me han llegado a decir "pues el cómico de la semana pasada, cuando terminó el monólogo, estaba rodeado de tías para hacerse fotos, pero como tú las has cabreado...". Que esto ya sí que me parece gracioso.
Pero cuando llegan esos momentos de flaqueza, miro atrás y recuerdo qué cómico me hizo sentir por primera vez la sensación de que yo quería hacer eso. Y no hablo ni del club de la comedia, ni nada por el estilo, me refiero a que yo quería ser como ese tío, igual de cabrón en el escenario, igual de bestia: El gran Ignatius Farray.
Y os voy a decir una cosa, lamentablemente ni de lejos me parezco a ese monstruo del escenario, pero me sirve de inspiración en esos momentos en los que la opinión del público me hace dudar si bajar un poco el tono de ciertas cosas que digo. Veo lo que hace Ignatius, su valentía a la hora de enfrentarse al público y hacer su show le pese a quien le pese, y entonces mando todas esas dudas a tomar viento, y la siguiente vez que me subo a un escenario vuelvo a preguntar: ¿Hay algún maricón en la sala?
Y por si alguien no sabe quién es Ignatius Farray, ni sabe a qué me refiero, puede ver esto:
El que no entienda la diferencia entre ficción y realidad, puede insultarme cuanto quiera. Me resbala. Y puestos a hablar de Ignatius esta noche, voy a parafrasearle:
"Odio al público mediocre".
Me jode estar enfermo, porque me limita, sobretodo en esta vida nómada que llevo ahora. Empezó el jueves, después de cruzarme España, porque amanecí en Valencia, y tenía que actuar a las 23h en el Privée Arena, de Vigo.
Ya en Valencia la brisa marina hizo de las suyas al salir del restaurante a pie de playa, donde estuve dando buena cuenta de una paella y algunas cositas más con unos buenos amigos. Esa noche teníamos el aniversario del Farigola i Menta, en Torrent. Se puede decir que fue una noche bastante completita: música, magia, monólogos, cuentos, chistes... y muchas risas. Un día de esos en los que sientes que la comedia no es un trabajo.
El jueves se podría resumir como carretera y más carretera. Y ya en Vigo, el tiempo justo de dejar las cosas en el hotel, un par de llamadas telefónicas, una ducha y a la actuación. Ya estaba tocado. Agua del tiempo, caramelos de menta y al ataque. Decir que es la primera vez que me llaman homófobo durante la actuación. Un tal Gorka me llamó impresentable en su Twitter (además de homófobo y misógino), y una vez en el teatro de La Chocita del Loro en Gran Vía, hijo de puta. Pero nunca a la cara.
Esta fue la primera vez que tuve opción a réplica, y casi lo agradecí. Pero sobretodo porque el público me entendió y me apoyó, y el elemento en cuestión abandonó la sala. Hay que decir que había mucha gente gay allí esa noche, incluso había travestidos, que vinieron a saludarme y hacerse fotos conmigo. Lo que quiero decir es que ningún gay (al menos que yo sepa) se sintió atacado por mí esa noche, y es genial, porque jamás he atacado a ningún gay. El que piense que soy homófobo porque hago bromas sobre gays, lo siento mucho, pero es gilipollas. Y los que defienden a gente que no necesita defensa, puesto que no hay ataque, también es gilipollas. Y me jode insultar, pero estoy un poco hasta los cojones de tanta escasez neuronal.
Del mismo modo, se repite de un modo continuo el adjetivo "machista" cuando hago monólogos. Si hago bromas sobre chicas, alguna se mosquea. Si me meto con las tetas de silicona, soy un machista. Si digo que mi novia aparca mal, soy un machista. Etiquetas gratuitas que te ponen en base a un guión cómico. Sinceramente, denota pocas luces. Otra cosa es que te digan "tu monólogo es machista porque te metes siempre con las tías". Pues vale, lo acepto. No lo comparto, pero lo acepto.
Pero hay que saber distinguir entre guión y opinión. No imagino a ninguna de esas personas que tanto se ofenden por mis chistes, llamando a la policía cuando en una obra de teatro sale un actor haciendo de asesino. ¿Por qué con el monólogo les cuesta entender la diferencia?
Entonces un día ocurre, que terminas una actuación, se te acerca una chica ofendidísima y te dice que eres un machista, que si bla, bla, bla... y piensas en quitar ciertas bromas de tu guión, y facilitarte la vida. Incluso me han llegado a decir "pues el cómico de la semana pasada, cuando terminó el monólogo, estaba rodeado de tías para hacerse fotos, pero como tú las has cabreado...". Que esto ya sí que me parece gracioso.
Pero cuando llegan esos momentos de flaqueza, miro atrás y recuerdo qué cómico me hizo sentir por primera vez la sensación de que yo quería hacer eso. Y no hablo ni del club de la comedia, ni nada por el estilo, me refiero a que yo quería ser como ese tío, igual de cabrón en el escenario, igual de bestia: El gran Ignatius Farray.
Y os voy a decir una cosa, lamentablemente ni de lejos me parezco a ese monstruo del escenario, pero me sirve de inspiración en esos momentos en los que la opinión del público me hace dudar si bajar un poco el tono de ciertas cosas que digo. Veo lo que hace Ignatius, su valentía a la hora de enfrentarse al público y hacer su show le pese a quien le pese, y entonces mando todas esas dudas a tomar viento, y la siguiente vez que me subo a un escenario vuelvo a preguntar: ¿Hay algún maricón en la sala?
Y por si alguien no sabe quién es Ignatius Farray, ni sabe a qué me refiero, puede ver esto:
El que no entienda la diferencia entre ficción y realidad, puede insultarme cuanto quiera. Me resbala. Y puestos a hablar de Ignatius esta noche, voy a parafrasearle:
"Odio al público mediocre".
lunes, 8 de marzo de 2010
Jazztel
No entiendo a los de Jazztel.
Cada semana recibo varias llamadas, sobretodo de Jazztel, pero también de alguno más. He contratado un servicio que bloquea las llamadas entrantes anónimas, pero ahora me llaman desde el extranjero, o directamente me dejan ver el número.
El caso es que siempre les digo que trabajo en casa y que la empresa me financia la conexión, y esto en principio debería persuadirles de insistir, y normalmente cuelgan. Aunque una vez una tal Vanessa insistió en que escuchara su oferta... y lo hice, porque me pareció divertida.
Lo que no entiendo es que si reiteradamente les digo que no voy a contratar el servicio, que no soy un cliente potencial ¿Por qué insisten? Les digo que me pagan la conexión, que lo anoten y dejen de llamarme, pero siempre me dicen que no lo sabían. Esto me lleva a la siguiente reflexión: Si me hiciera cliente de Jazztel, y tuviera un problema con ellos ¿Cuántas veces tendría que llamarles hasta que me hicieran caso? Está claro que no se enteran, o no se quieren enterar de las cosas que les digo, así que sinceramente, creo que no me inspiran ninguna confianza. La forma en que organizan su información es, a todas luces, una chapuza.
Y si alguien de Jazztel lee esto, y considera que me equivoco, por favor que me lo demuestre borrándome de su puñetera base de datos de una vez.
Cada semana recibo varias llamadas, sobretodo de Jazztel, pero también de alguno más. He contratado un servicio que bloquea las llamadas entrantes anónimas, pero ahora me llaman desde el extranjero, o directamente me dejan ver el número.
El caso es que siempre les digo que trabajo en casa y que la empresa me financia la conexión, y esto en principio debería persuadirles de insistir, y normalmente cuelgan. Aunque una vez una tal Vanessa insistió en que escuchara su oferta... y lo hice, porque me pareció divertida.
Lo que no entiendo es que si reiteradamente les digo que no voy a contratar el servicio, que no soy un cliente potencial ¿Por qué insisten? Les digo que me pagan la conexión, que lo anoten y dejen de llamarme, pero siempre me dicen que no lo sabían. Esto me lleva a la siguiente reflexión: Si me hiciera cliente de Jazztel, y tuviera un problema con ellos ¿Cuántas veces tendría que llamarles hasta que me hicieran caso? Está claro que no se enteran, o no se quieren enterar de las cosas que les digo, así que sinceramente, creo que no me inspiran ninguna confianza. La forma en que organizan su información es, a todas luces, una chapuza.
Y si alguien de Jazztel lee esto, y considera que me equivoco, por favor que me lo demuestre borrándome de su puñetera base de datos de una vez.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Evolución
Para ser conscientes de los cambios hay que establecer un punto de referencia que nos permita comparar lo que somos ahora con lo que fuimos en un momento dado.
Las personas evolucionamos, y además lo hacemos en muchas y diferentes facetas. No siempre nos damos cuenta de ello, y tal vez solemos fijarnos más en unas cosas que en otras.Bien por evidentes, bien por el propio interés que despiertan en nosotros.
A menudo, este blog me sirve como marca sobre la que tomar medidas. Veo cosas que escribí, y recuerdo cómo me sentía en el momento de escribirlas, y a menudo me ayudan a relajarme a la hora de afrontar nuevos estados de ánimo. Por aquello de ver que las cosas, de un modo u otro, ni son para siempre, ni son tan rígidas como uno puede creer. Aporta positivismo a la hora de encarar el día a día.
Ahora tengo un puñado de proyectos en mente, y en este instante tengo la sensación de que son frágiles, complicados, inestables... Pero echando un vistazo a los post de hace aproximadamente tres años, puedo ver cómo imaginaba que saldrían las cosas, y lo complicado que parecía todo, y sin embargo aquí estoy.
Imagino que el proceso creativo depende en gran medida de la capacidad que tengas de inventar cosas. Pero también hay una componente de constancia, esfuerzo y cojones, que al final marcan la diferencia entre hacer cosas y no hacerlas. Y justo en eso estoy ahora, en mezclar todas estas componentes, a ver qué sale.
Lo que me gustaría es saber cómo han cambiado las cosas en aquellos aspectos que no soy capaz de percibir, y que a ratos me hacen sentir que no me entero de dónde estoy.
Las personas evolucionamos, y además lo hacemos en muchas y diferentes facetas. No siempre nos damos cuenta de ello, y tal vez solemos fijarnos más en unas cosas que en otras.Bien por evidentes, bien por el propio interés que despiertan en nosotros.
A menudo, este blog me sirve como marca sobre la que tomar medidas. Veo cosas que escribí, y recuerdo cómo me sentía en el momento de escribirlas, y a menudo me ayudan a relajarme a la hora de afrontar nuevos estados de ánimo. Por aquello de ver que las cosas, de un modo u otro, ni son para siempre, ni son tan rígidas como uno puede creer. Aporta positivismo a la hora de encarar el día a día.
Ahora tengo un puñado de proyectos en mente, y en este instante tengo la sensación de que son frágiles, complicados, inestables... Pero echando un vistazo a los post de hace aproximadamente tres años, puedo ver cómo imaginaba que saldrían las cosas, y lo complicado que parecía todo, y sin embargo aquí estoy.
Imagino que el proceso creativo depende en gran medida de la capacidad que tengas de inventar cosas. Pero también hay una componente de constancia, esfuerzo y cojones, que al final marcan la diferencia entre hacer cosas y no hacerlas. Y justo en eso estoy ahora, en mezclar todas estas componentes, a ver qué sale.
Lo que me gustaría es saber cómo han cambiado las cosas en aquellos aspectos que no soy capaz de percibir, y que a ratos me hacen sentir que no me entero de dónde estoy.
viernes, 22 de enero de 2010
Cómicos por Haití
En Haití las están pasando putas.
Está claro que uno no alcanza a comprender las dimensiones de una catástrofe como esta hasta que las vive desde dentro. Parece que cuanta más jodida es tu vida, más fácil es que te la jodan más. Y eso les pasa a los haitianos. Si Dios existe, deben de caerle muy mal estas pobres gentes, porque si no, no me lo explico.
Sea como sea, lo entendamos o no, hay que hacer algo. Un grupo de cómicos se están moviendo para organizar una actuación que nos permita juntar unas perrillas y colaborar con Haití. De esta forma, incluso en el caso de que te la sudaran los haitianos, podrías colaborar, porque en el cartel hay verdaderas figuras de la comedia, y no creáis que es fácil juntarlos a todos.
¿Cómo queda la cosa?
1 DE FEBRERO TEATRO COMPAC GRAN VIA
De momento estamos:
AGUSTIN JIMENEZ, JUAN SOLO, LA PARROQUIA DEL MONAGUILLO, HOVIK, LUISMI, CARLOS AGUILERA,ANGELITO EL LARGO, DIEGO ARJONA, SANTI RODRIGUEZ EL FRUTERO,MILETE,BERMUDEZ,CARLOS CLAVIJO,SALOMON,MIGUEL ESTEBAN, KIKO RIVERA...
Y digo de momento, porque hay cómicos que querrán estar, ya lo veréis, lo que pasa es que aun no han visto su correo :o)
Ya iré dando información sobre horarios, etc. Estamos en ello. Las entradas serán entre 20 y 30 euros (aprox). A ver si conseguimos que en Haití coman caliente y tengan donde meterse.
Para los que no puedan ir, pero quieran colaborar, habrá una fila 0.
Y por si alguien está pensando en poner mensajitos en plan "qué hipocresía, por qué no se hace antes?, bla, bla". Estoy de acuerdo, hay cosas que mejorar. Pero lo que pasa es que ahora tenemos prisa. Mucha prisa. Puedes entrar en youtube, buscar terremoto en Haití, y verás por qué.
Gracias!
Está claro que uno no alcanza a comprender las dimensiones de una catástrofe como esta hasta que las vive desde dentro. Parece que cuanta más jodida es tu vida, más fácil es que te la jodan más. Y eso les pasa a los haitianos. Si Dios existe, deben de caerle muy mal estas pobres gentes, porque si no, no me lo explico.
Sea como sea, lo entendamos o no, hay que hacer algo. Un grupo de cómicos se están moviendo para organizar una actuación que nos permita juntar unas perrillas y colaborar con Haití. De esta forma, incluso en el caso de que te la sudaran los haitianos, podrías colaborar, porque en el cartel hay verdaderas figuras de la comedia, y no creáis que es fácil juntarlos a todos.
¿Cómo queda la cosa?
1 DE FEBRERO TEATRO COMPAC GRAN VIA
De momento estamos:
AGUSTIN JIMENEZ, JUAN SOLO, LA PARROQUIA DEL MONAGUILLO, HOVIK, LUISMI, CARLOS AGUILERA,ANGELITO EL LARGO, DIEGO ARJONA, SANTI RODRIGUEZ EL FRUTERO,MILETE,BERMUDEZ,CARLOS CLAVIJO,SALOMON,MIGUEL ESTEBAN, KIKO RIVERA...
Y digo de momento, porque hay cómicos que querrán estar, ya lo veréis, lo que pasa es que aun no han visto su correo :o)
Ya iré dando información sobre horarios, etc. Estamos en ello. Las entradas serán entre 20 y 30 euros (aprox). A ver si conseguimos que en Haití coman caliente y tengan donde meterse.
Para los que no puedan ir, pero quieran colaborar, habrá una fila 0.
Y por si alguien está pensando en poner mensajitos en plan "qué hipocresía, por qué no se hace antes?, bla, bla". Estoy de acuerdo, hay cosas que mejorar. Pero lo que pasa es que ahora tenemos prisa. Mucha prisa. Puedes entrar en youtube, buscar terremoto en Haití, y verás por qué.
Gracias!
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Aquí seguimos
Parece que el frío se apodera irremediablemente de todo lo que me rodea. Afortunadamente, en casa tengo calefacción.
Esto podría parecer una obviedad, pero lo cierto es que no era así cuando llegué a Madrid el 8 de enero de 2001. Tuve que estar en un piso compartido en el que no había calefacción, y a mí el frío me anula.
Dentro de poco hará 9 años que estoy en Madrid, y si me da por mirar atrás, me doy cuenta de la cantidad de cosas que me han sucedido, y que me siguen sucediendo, y no puedo evitar pensar en el futuro. Han sido cuatro trabajos, cinco pisos, muchas personas...
Dentro de un rato he quedado con unos amigos a los que conozco prácticamente desde todo este tiempo, ya que les conocí cuando llevaba muy pocos meses en Madrid, y que tengo la enorme alegría de conservar. Es cierto que el contacto es muy espaciado en el tiempo, y no solo con ellos, también con mis amigos de toda la vida, a los que también tengo la enorme suerte de conservar.
Hace poco, hablando con Juan Dávila, cómico y amigo, le decía que nueve de cada diez cañas me las tomo con un desconocido. Es algo que me jode, porque precísamente si hay algo que tengo es una buena coleccion de personas con las que quedar, con las que charlar amistosamente y compartir recuerdos y risas. Pero por circunstancias, pasan semanas, a veces meses, o incluso años sin ver a muchos de mis amigos. Por eso cuando tengo la oportunidad de estar con ellos, es como un regalo.
El fin de semana lo he pasado en tierras gallegas, y por suerte he coincidido allí con Dani Rivera y con Hovik, que andaban de bolos también, y ellos son dos de las personas con las que más coincido últimamente, y sin embargo me alegró enormemente poder compartir estos días con ellos, porque han anulado la soledad que suele acompañar a este tipo de viajes. Y justo la semana anterior, estuve con Juan Solo y Hovik en Avilés, haciendo el cierre de temporada del Summun, en lo que fue un viaje breve, pero inolvidable. Me resultaría muy sencillo acostumbrarme a viajar siempre con amigos, pero este tipo de viajes son los que menos abundan. Lo habitual es la soledad.
Pero igual que cuando salí de Cádiz dejé atrás muchas cosas, ahora salgo de esta vida que he construido en Madrid, para convertirme en ciudadano de ninguna parte, en constante viajero que va de aquí para allá. Confío en que la gente a la que quiero siga estando ahí, a pesar de las distancias espacio-temporales. También hay un constante trasiego de gente que viene y va, gente que no se queda, que está de paso por mi vida, y que a ratos me regalan amistad efímera como si fueran colegas de toda la vida, y que hacen perféctamente el papel de amigo por unas horas.
Uno empieza a escribir chistes en un trozo de papel, y no se plantea que gracias a ellos su vida va a dar un giro de 180 grados. No importa, nunca me han asustado los cambios vitales, forman parte de mi vida desde que tengo uso de razón. Incluso desde antes de tenerlo. Son costes asumidos, pero no por ello dejan de afectar.
El 2010 se presenta como un salto al vacío, con muchos asuntos pendientes, muchas ilusiones y muchas ganas de hacer cosas. No son propósitos de año nuevo, son propósitos de vida nueva. Lo dije hace muchos años, no por mí, sino por una persona ficticia, pero ahora me lo aplico a mí mismo:
"Cerrado por reformas en mi vida, perdonen por la molestia".
Por cierto, vuelve a haber música en mi vida. Os dejo esta canción. El domingo la estuve cantando en la habitación del hotel, y la sentí más que nunca.
Esto podría parecer una obviedad, pero lo cierto es que no era así cuando llegué a Madrid el 8 de enero de 2001. Tuve que estar en un piso compartido en el que no había calefacción, y a mí el frío me anula.
Dentro de poco hará 9 años que estoy en Madrid, y si me da por mirar atrás, me doy cuenta de la cantidad de cosas que me han sucedido, y que me siguen sucediendo, y no puedo evitar pensar en el futuro. Han sido cuatro trabajos, cinco pisos, muchas personas...
Dentro de un rato he quedado con unos amigos a los que conozco prácticamente desde todo este tiempo, ya que les conocí cuando llevaba muy pocos meses en Madrid, y que tengo la enorme alegría de conservar. Es cierto que el contacto es muy espaciado en el tiempo, y no solo con ellos, también con mis amigos de toda la vida, a los que también tengo la enorme suerte de conservar.
Hace poco, hablando con Juan Dávila, cómico y amigo, le decía que nueve de cada diez cañas me las tomo con un desconocido. Es algo que me jode, porque precísamente si hay algo que tengo es una buena coleccion de personas con las que quedar, con las que charlar amistosamente y compartir recuerdos y risas. Pero por circunstancias, pasan semanas, a veces meses, o incluso años sin ver a muchos de mis amigos. Por eso cuando tengo la oportunidad de estar con ellos, es como un regalo.
El fin de semana lo he pasado en tierras gallegas, y por suerte he coincidido allí con Dani Rivera y con Hovik, que andaban de bolos también, y ellos son dos de las personas con las que más coincido últimamente, y sin embargo me alegró enormemente poder compartir estos días con ellos, porque han anulado la soledad que suele acompañar a este tipo de viajes. Y justo la semana anterior, estuve con Juan Solo y Hovik en Avilés, haciendo el cierre de temporada del Summun, en lo que fue un viaje breve, pero inolvidable. Me resultaría muy sencillo acostumbrarme a viajar siempre con amigos, pero este tipo de viajes son los que menos abundan. Lo habitual es la soledad.
Pero igual que cuando salí de Cádiz dejé atrás muchas cosas, ahora salgo de esta vida que he construido en Madrid, para convertirme en ciudadano de ninguna parte, en constante viajero que va de aquí para allá. Confío en que la gente a la que quiero siga estando ahí, a pesar de las distancias espacio-temporales. También hay un constante trasiego de gente que viene y va, gente que no se queda, que está de paso por mi vida, y que a ratos me regalan amistad efímera como si fueran colegas de toda la vida, y que hacen perféctamente el papel de amigo por unas horas.
Uno empieza a escribir chistes en un trozo de papel, y no se plantea que gracias a ellos su vida va a dar un giro de 180 grados. No importa, nunca me han asustado los cambios vitales, forman parte de mi vida desde que tengo uso de razón. Incluso desde antes de tenerlo. Son costes asumidos, pero no por ello dejan de afectar.
El 2010 se presenta como un salto al vacío, con muchos asuntos pendientes, muchas ilusiones y muchas ganas de hacer cosas. No son propósitos de año nuevo, son propósitos de vida nueva. Lo dije hace muchos años, no por mí, sino por una persona ficticia, pero ahora me lo aplico a mí mismo:
"Cerrado por reformas en mi vida, perdonen por la molestia".
Por cierto, vuelve a haber música en mi vida. Os dejo esta canción. El domingo la estuve cantando en la habitación del hotel, y la sentí más que nunca.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


