viernes, 17 de agosto de 2007

Estreno

Dicen que a cada cerdo le llega su San Martín, y puede que el mío se esté acercando.

Anoche me acerqué por La Chocita del Loro, a echar un vistazo más que nada, ya que en la web no decían nada sobre quién actuaba ni nada.

Cuando llegué (un poco tarde) Emilio Feijoo estaba sobre el escenario, guitarra en mano, y la peña se estaba partiendo la caja con sus movidas. En cuestión de cinco minutos llegó el descanso y ya estuvimos charlando. Me comentó que estaba él solo, y que volvería a subir después del descanso.

Me dijo entonces que si quería subir a hacer unos minutos, y por supuesto le dije que no...¡Me pilló de sorpresa! Pero Emilio no se dio por aludido, y el tío empezó a configurarme una breve presentación. En esto es un poco como mi madre, que te pregunta si quieres que te eche más en el plato, pero es una pregunta retórica, porque ella va a echar más hasta que el plato ponga los límites, digas lo que digas.

Así que al verme acorralado, no tuve más remedio que aceptar. Por otra parte, yo a veces soy como los del anuncio de ING, que necesito un empujoncito (en este punto no quiero bromas sobre el el colectivo homosexual, al que respeto prufundamente).

No fue mucho tiempo, afortunadamente para el público y para mí, porque estaba un poco bloqueado por la sorpresa. El micrófono era demasiado bajo, las luces me cegaban y no veía una mierda, pero esas cosas uno no se las plantea hasta que se sube al escenario. Tuve que sentarme. Y por fin he hecho mi primera presentación.

Fue excitante, y ya tengo ganas de volver a hacerlo. Sabía que esto enganchaba, pero ríete tú de la nicotina en lo que a velocidad se refiere. Ahora tengo unos cuantos días para intentar prepararme algo. Pero lo importante para mí es que por fin he subido los escalones del escenario, y nada menos que en La Chocita del Loro.

En fin, que me ha hecho ilusión. Espero que este sea el comienzo de una bonita amistad entre el micrófono y yo.