jueves, 16 de agosto de 2007

Realidad vs Ficción

Hoy estaba pensando en qué cosas son las que nos hacen ser como somos, qué influencias nos empujan en una dirección u otra, cuáles son las líneas que guían nuestros caminos. Y me doy cuenta de que buena parte de ellas están construidas sobre historias irreales.


El barco de Chanquete

Nos dicen cómo debe ser una persona correcta, nos inyectan moral, o nos dibujan el camino que debemos seguir para hacer de nosotros "hombres de provecho" (de esto Zipi y Zape saben tela). Lo malo es que muchas de esas historias están incompletas, y es justo la parte que falta, esa que no se explica, la que termina por fastidiar. Es como si te dan un manual, pero al final te quitan las últimas páginas y te dicen: ¡A partir de aquí te buscas la vida!

Seguimos los patrones de conducta que se han establecido como un estándar entre las personas, y lo peor es que cuando nos salimos por la tangente, asumimos que somos unos marginales, unos raros, unos rebeldes. Si el camino aceptado socialmente como bueno es distinto al nuestro, debe ser que el nuestro es malo. Lo triste de esto, es que hay gente que se lo crée, y son infelices por ello.

Así, si dejas los estudios eres un fracasado. Si no te casas antes de cierta edad se te pasa el arroz. Si no tienes hijos, te comparan con tus amigos que sí los tienen. Hay que comprarse un piso (o vender el alma a algún banco), tener un curro, una estabilidad, una familia. Hay que seguir el camino, como si fueramos fichas de parchís, dando saltos de entre una y seis casillas, pero siempre en la misma dirección. Vivimos una vida de libro de instrucciones, donde buena parte del trayecto consiste en hacer caso de lo que te dicen. Empiezas en preescolar agujereando un dibujo con el punzón, y terminas marcando la casilla que decide entre entierro o incineración. El caso es seguir el rumbo que te han señalizado.

Supongo que luchar contra esto es incompatible con vivir en una sociedad, o al menos lo será en muchos aspectos. Pero creo que no es mala idea hacer de vez en cuando un ejercicio de aceptación, y darse cuenta de que la vida no consiste en ser capaces de mantener el equilibrio sobre una raya que otro haya dibujado. Es mejor caminar sin estar tan pendiente de dónde pones los pies. Puede que de vez en cuando pises algo desagradable, pero seguramente verás muchas más cosas que si estás siempre pendiente de poner el pie en el lugar "correcto".

Yo creo que hay que ser honestos con las personas y con nosotros mismos. No hacer daño gratuito e innecesario, y tratar de ser felices, sea lo que sea la felicidad. A partir de ahí, sobran las recetas, porque en muchas ocasiones dejan de ser una ayuda para convertirse en paredes. Las paredes de un enorme pasillo por el que terminamos caminando la mayor parte de nuestras cortas vidas.